El otro cine es el que mira más a la actualidad, centrandose sobre todo en la clase media-baja. Directores como Ken Loach, Wittenbotton o Cosidine nos muestran historias sencillas, a veces comprometidas, otras veces duras, sus actores no son muy conocidos, ni siquiera son atractivos, incluso (como diría Arturo Fernandez) son gente fea.
La última película que he visto pertenece a este segundo grupo. Redención (Tyranosaurus), es la historia de dos seres marginales. Un alcohólico lleno de furia, pero que busca un rayo de luz y lo encuentra en una mujer que se refugia tras la religión de un matrimonio infeliz y violento. Estos dos seres encuentran la redención del título uno en el otro ante la inocente mirada de un niño vecino, victima a su vez de su padrastro. Como ven, nada que ver con las grandes mansiones campestres donde señores y criados compartían vivencias hace cien años.
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