Este nombre seguramente no les sonará de nada, aunque era un habitual del cine mexicano de los 40 y 50 donde emigró tras la guerra civil. Pero quizá si les digo que también fué actor de doblaje puede que les suene esta frase: ¡Mardito roedore! Exacto, se trata de la voz del Gato Jinks
Este es solo un ejemplo de los actores secundários que puluran por la historia del cine en un segundo plano. Aquellos cuya cara nos suena por haberlas visto en multitud de películas, pero a los que casi nunca conseguimos ponerles nombre.
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