En Las Chicas de la 6ª Planta, se repite la época, lugar y situación de esas mujeres, pero desde el punto de vista de uno de los señores que contrata a María, Natalia Verbeke en un papel que recuerda al de Ana Belén en aquella otra.
A traves de ella, y de las demás compañeras que duermen en la 6ª planta del edificio, va tomando conciencia de que, además de criadas son seres humanos, que comparten suss alegrías y penas e intenta ayudarlas, alejandose cada vez más de su cómoda vida de pequeño burgués.
Agradable y simpática, con un desarrollo más optimista que el de su modelo.
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