Hace poco tiempo que en locales como La Casa de la Portera o en un antiguo prostíbulo, se comenzó a representar teatro de una forma distinta. Rompiendo la cuarta pared y uniendo a público y actores en un espacio pequeño. ¿Será que Holy Motors representa el próximo paso en el espectáculo teatral?
Si es así, existe un problema. El mismo que tiene el protagonista. El oficio que eligió por vocación, se convierte en una rutina y en un suplicio que va minando su salud, tanto física, como mentalmente. La conductora de la limusina, actúa a la vez como su asistente y su carcelera en una jornada agotadora.
Homenaje trágico y extraño al oficio de actor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario