Son muchas las historias que demuestran lo peligroso que es hacer juicios de valores sin pruebas. Se ve todos los días. Los medios de comunicación se encargan de setenciár a presuntos antes de tiempo.
Pero si vemos a la vez un bosque, ciervos, una escopeta y a Mads Mikkelsen, lo primero que pensamos es que se trata de otro capítulo de la serie Hannibal, y por tanto tiene que ser culpable, aunque cambie su expresión desde el frío calculo a la de asustadizo perplejo.
Por otra parte, lo que de verdad asusta es el calvario por la que pasa este hombre sin comerlo sin beberlo, y ver la tensión creciente entre el vecindario sin hallar si quiera a un Marlon Brando que saque la cara por este Robert Redford de esta otra Jauría humana.
Hay un par de cosas que no me cuadran:
- ¿Donde se ha visto que un negocio renuncie a un posible cliente? El dinero no entiende de colores.
- El epílogo como si no hubiera pasado nada, innecesario y algo confuso.
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